jueves, 17 de diciembre de 2015

Todo depende

      De según cómo se explique y cómo se presente, depende todo.

El filtro es lo más importante a la hora de percibir la realidad. 

Filtro es la amalgama de experiencias y creencias que dan forma a nuestra realidad, aunque creamos que ésta es objetiva.

      Por eso un día de lluvia hay quién se despierta agradeciendo la humedad y el tiempo para el recogimiento, y quién desde el primer minuto encuentra razones para quejarse y justificar sus malos humos.
¿Qué diferencia a una persona de otra? ¿Acaso una es buena y la otra mala? ¿una lista y la otra tonta?
Aunque de manera simple así lo parezca, en realidad cada una tiene un hábito. Ese hábito es el filtro y la mirada con la que reciben los eventos de su vida y responden a ellos.

      Despertar y voluntariamente romper los hábitos que tenemos es tarea que genera resistencias. Cuanto más se practica más fácil es, eso es lo bueno. Es un deporte...

Por eso hoy me preguntaba, tras una clase privada con mi querida Paula (nombre imaginario), a quien aprecio y respeto mucho, pero no sé cómo presentarle con verdadero impacto esta idea de que cambiando la mirada cambia la realidad. Así podría dejar de ver en los demás la causa de su irritación, y encontrarse con su propia belleza de frente. Porque que yo la vea como una mujer hermosa habla de mi filtro, pero no del suyo.

      Pues todo depende de cómo se presente. Por ejemplo, os digo: "repollo verde, puerro, huevo, manzana y pasas". Y "cena de niños".  Puede sonar bien o mal, pero en mi experiencia si pongo todo esto suelto en un plato puedo tener un éxito moderado con Siam (1 año) y Uma (5 años) ¡sin pasiones!
Sin embargo, todo junto, en tortilla multicolor ha sido devorado esta noche cómo si fuera una tarta de chcocolate.

Y de ahí nació mi deseo de reflexionar sobre esto ¿cómo presentar las cosas para que tengan la mejor combinación posible de sabores y sensaciones para que prosperen y sean exitosas?

      Ningún corazón tiene todas las puertas cerradas. Aunque cuando hay mucho sufrimiento es difícil entrar, todos queremos vivir y ser felices, y dejamos resquicios para que la esperanza alimente el futuro.

Incluso el que asume la muerte está preocupado sobre cuándo vendrá, temeroso de prescindir de esta hermosa e incierta vida.

      Aunque enseño yoga hace bastantes años, es ahora cuando empiezo a entender que ocuparnos del cuerpo con tanta atención tiene de bueno que desvía la atención de esas cosas que tan ocupados nos tienen y tan atascados nos dejan.

      Percibir y habitar el cuerpo aumenta la atención en lo vivos que estamos, y aumenta nuestras herramientas para vivir mejor.

Cuando podemos sentir la paz que todo lo gobierna tan sólo percibiendo el aire que entra y sale del cuerpo, hemos gobernado el filtro y dominado nuestra realidad.

Parece un juego ¡y lo es!

     Me gustaría animaros al juego de ponerle un filtro de colores a la realidad, y ayunar de tanta negatividad y queja. Una disciplina que no os dejará indiferentes ¡sino maravillados y ligeros!